Soledad

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Vivimos en una cultura que valora tanto la independencia y autosuficiencia sobre todo lo demás, que no es una sorpresa que tantos de nosotros nos sintamos solos.

Hoy, la soledad plaga nuestras vidas mucho más que antes, ya que la pandemia nos ha forzado a aislarnos, y las divisiones políticas nos han separado.

Si te sientes solo, no estás solo.

Cuando Jesús fue condenado a una muerte en la cruz, se sintió aislado y con temor. No quiso pasar la noche solo, así que invito a sus amigos para que lo acompañaran en el jardín. Oraron juntos y Jesús les pidió apoyo. Pero al pasar la noche, sus amigos se quedaron dormidos. Aunque Jesús estaba rodeado de gente, se sintió abandonado. Si sus amigos entendieran mejor su dolor, hubieran hecho el intento de mantenerse despiertos.

El sufrimiento puede ser algo muy solitario. A veces, te puedes sentir como si nadie supiera por lo que estás pasando, como si el mundo se hubiera quedado dormido durante tu lucha. Jesús conoce esta sensación muy bien.

Después de 9 horas sobre la cruz, él le lloró a Dios, preguntándole por qué lo había desamparado. En su dolor, se sintió abandonado, desconectado de todo, incluyendo a Dios.

A veces, la soledad tiene un propósito. Puede ser un juicio que nos lleva a cosas más grandes. Durante la pandemia, nos hemos aislado para protegernos a nosotros y a nuestros seres queridos. A través de la división política, nos hemos forzado a hacer cambios positivos. La soledad nos puede llevar a crear nuevas conexiones, a comunicarnos con gente que tal vez ignoramos en el pasado.

Si te sientes solo, recuerda que no será para siempre y piensa en cómo lo puedes convertir en una victoria.

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